Entre los años 1940 y 1942, recién finalizada la guerra civil española y mientras se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial, en nuestra isla de Formentera existió un campo de reclusión conocido como Es Campament, un lugar donde centenares de presos de guerra malvivieron y perecieron.

Según informes oficiales, el régimen franquista mandó construir este centro de reclusión dependiente de la prisión provincial de Palma en 1940. En ella fueron recluidos presos de guerra tanto de las islas como del resto de la península, especialmente presos extremeños.

Los padrones municipales indican que Es Campament llegó a albergar cerca de 2.000 reclusos hasta su cierre en 1942 cuando, debido al desembarco aliado en el norte de África, el régimen franquista decidió cerrar el centro por miedo a que la opinión pública internacional conociera la situación de horror que se vivía en Formentera.

Y es que, según testimonios directos, centenares de personas malvivieron en una docena de barracones, con falta de higiene y alimentos. De hecho, los excrementos de los prisioneros que desembocaban en el Estany des Peix, provocó un brote de tifus entre los vecinos de Formentera. Se tiene constancia de que, entre abril de 1941 y octubre de 1942, 58 personas perdieron la vida dentro de este infierno del que hoy quedan aún restos que han sido declarados Bien de Interés Cultural.