Una isla que ofrece un amplio espectro de posibilidades en todas las épocas del año. La pequeña de las islas pitiusas tiene mucho para ofrecer pese a su reducido tamaño.

Visitar Formentera es un hacer un viaje hacia el puro relax, desconectar del día a día y poder hacer un ‘reset’ de la mente, algo que viene muy bien para volver a coger fuerzas cuando volvamos a la vida diaria. Disfrutar del cálido clima mediterráneo en esta isla es un auténtico privilegio, puestas de sol de película, cielos azules y un mar constante en el horizonte, como si se tratara de un barco a la deriva. Dejarse llevar por la belleza de la isla es algo que nos puede hacer mucho bien, además hay montones de actividades por hacer en la isla, a continuación te contamos algunas.

¿Qué hacer en Formentera?

Pasear por los senderos de Formentera es una de las actividades más saludables y reconfortantes que podemos hacer en la isla. Disponemos de nada menos que 32 rutas verdes, en total más de 100 kilómetros para andar, ir en bici e incluso paseos a caballos, caminos para todos los gustos y distintas dificultades. Una actividad muy indicada para familias que quieran descargar esa ‘energía extra’ que tienen sus hijos. A través de estas rutas podrás ver lugares muy variopintos como iglesias, embarcaderos, salinas, molinos,

espectaculares vistas panorámicas, calas, playas. Son algunos de los cientos de lugares que nos podemos encontrar durante la travesía, ¿a que dan ganas de darse un paseo?

Visitar el Faro de la Mola es otra de las actividades predilectas tanto por turistas como por los nativos de la isla. Es considerado como un lugar muy especial y que desprende un aura muy especial al estar situado en un extremo de la isla. Se puede llegar a él siguiendo la Ruta Verde 29, un auténtico viaje atrás en el tiempo a una Formentera más rústica, más arraigada al pasado.