Con tan solo no tener aeropuerto, la isla de Formentera ya es especial, acceder a ella por su fabuloso mar es una experiencia incomparable, en el puerto de La Savina se tiene el primer contacto con la isla. Nada más pisar la isla te darás cuenta de la magia que desprende, sentirás que sólo tú y unos pocos más privilegiados estáis sobre ella, aumentando así su atractivo.

Siempre un poco a la sombra de Ibiza, Formentera guarda muchos secretos, ya que su entorno se ha mantenido bastante virgen hasta la fecha. Además, Formentera cuenta con un tiempo excepcional, con inviernos templados y veranos cálidos y frescos. Estas características climatológicas se dan gracias a que la Isla se encuentra en un mar de carácter cálido que suaviza las temperaturas medias y reduce los picos extremos.

Unos de los mayores placeres de Formentera, es tumbarse en sus playas de arena blanca y aguas cristalinas, mientras vemos a lo lejos un horizonte perfectamente dibujado. Una imagen que en pocos sitios podemos encontrar debido a la sobre urbanización y al turismo masificado. Pero Formentera ha hecho todo lo posible por conciliar el turismo con la conservación de su patrimonio natural, conservando todo lo que hace a Formentera un destino diferente a los demás.

El Patronato de Turismo del Ajuntament de Formentera, es muy consciente de que la conservación del medio natural es fundamental. Por ejemplo para practicar buceo, se establecieron unas determinadas zonas de inmersión, impulsando la conservación del medio marino, etc. Es por ello que gracias a estas medidas, pocos lugares ofrecen las características que tiene Formentera, como visibilidades medias de 30 metros de profundidad y máximas de 50-60 metros, con una temperatura que ronda entre los 22 y los 26 grados. Pero aquí no acaba, gracias a los resguardos que ofrece la isla de los diferentes vientos mediterráneos, la isla goza de unas aguas casi completamente en calma, sin duda una delicia para paseos submarinos.

 

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