Formentera es un lugar que destaca por la ausencia de explotación turística que tiene. Lo cual favorece a la existencia de playas vírgenes, donde todo aquel que las visita se queda impresionado, es un auténtico paraíso que no tiene nada que envidiar al Caribe, por ejemplo. Lo mejor es alquilar una moto en Formentera para que, si sólo dispones de un fin de semana, te dé tiempo a recorrerlo todo y disfrutar de su encanto hasta el último rincón. Su espíritu hippie y sus puestas de sol en la playa, son otros dos de sus encantos que la hacen que sea aún más especial. Formentera no tiene que compararse con Ibiza, es pura calma y tranquilidad, e ideal para viajar sólo o en pareja. El momento en el que visitar Formentera te das cuenta de que va a ser una experiencia diferente, es el de que para acceder a ella lo puedes hacer sólo por barco. Ahí ya te das cuenta de que te vas a aislar para conocer algo muy especial. Llegas y lo primero que debes hacer, es coger el alquiler de una moto y descubrir sus playas con aguas totalmente cristalinas con fondo de tonos azules y kilómetros de arena blanca y fina. Es realmente espectacular el escenario. Y empiezas a sentir una sensación de paz interior y relax, lo que uno necesita para despejarse y escapar de la rutina diaria, del estrés del trabajo. Con el alquiler de moto en Formentera, podréis visitar también los pueblos que hay alrededor de la isla y degustar su gastronomía, platos que son una auténtica delicia. Y, por supuesto, el Faro de la Mola es una visita obligada. Un paisaje espectacular en el que ves un faro situado en un acantilado a una altura de más de 100 metros de altura, sobre el nivel del mar.
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